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martes, 12 de mayo de 2009

Tomeu Català Barceló.




Esta noche quisiera hablar un poco de Tomeu, su gran labor en el proyecto hombre y muchas cosas más.
Pienso en él a menudo, es muy buena persona, humilde, tiene mucha psicología...
A veces nos hemos cruzado por la calle, o por es parc de ses estacions y nunca le he dicho lo mucho que le aprecio (dejé pasar el momento).
Tomeu fué nuestro profesor de historia en Artá, él se abrió al sentimiento,se abrió como un libro a nosotros. Largas charlas, reportajes sobre sus viajes, ayudas que siempre da, sin pedir nada a cambio. Mas allá de nestros diferentes puntos de vista en lo que concierne a la religión.
En el viaje de fin de curso, tuvimos ocasión de hablar detenidamente, no sé cómo lo hacía peró sabía escucucharnos a cada uno y explicarnos minuciosamente muchas cosas,
temas que nos preocupaban a los adolescentes de aquella época.
Uno de los momentos más bonitos que recuerdo fué el de cuando estábamos en Granada (yo con toda mi rebeldía) quería huir, estar a mi aire. Él, como siempre me hizo entrar en razón, y me premió, claro que sí. Nos llevó a dos compañeras y a mí a ver a Paco Ibáñez al palacio de deportes de Granada, es inolvidable... Cantamos "a galopar", todos en pié y de las manos (nos hizo felices).
Ya caminando hacia el hotel nos pidió que nos detuviéramos un instante: "Mirad al cielo" y siguió; ¡Qué bella luce la luna llena bajo el cielo de Granada! Tenía razón
estaba bella (una todavía con Paco Ibáñez en el corazón) y aquel momento divino. Nos
comentó que recordaríamos aquel momento de manera entrañable aunque pasara el tiempo,
aquel momento era único.
Aquel y muchos más.
Largas horas, amenas, constructivas.
Ay Tomeu y su coche un dos caballos amarillo, el pueblo, la iglesia, el aula, Villafranca...
Hoy me viene todo a la memoria y me es imposible redactarlo abreviado y mejor.
Aquí, en Palma lleva a cabo una gran labor en el proyecto ayudando a muchos jóvenes.
Yo simplemente quiero mandarle un beso grande. Otro día seguiré...

1 comentario :

Millan dijo...

Hoy me toca a mi desearte feliz jornada...te agradezco tus palabras de miel (soy goloso) que has dejado en mi blog, allí te he dejado también mi gratitud. Siento envidia de tu admirado Tomeu y en el fondo de mi corazón deseo que alguno de los jóvenes a los que en su momento llegué, (de forma mucho menos importante que tu antiguo profesor), guarde también un buen recuerdo de mi.
¡Qué entrada tan entrañable!